Tras una madrugada agitada, el Bitcoin vuelve a demostrar su extrema volatilidad y rompe cualquier previsión: la criptomoneda más popular ya vale casi 12.000 dólares, en un rally alcista que recuerda mucho a lo que vivimos a finales de 2017.
Sin que nadie sepa muy bien explicar el porqué, la fiebre por el Bitcoin ha vuelto. Su valoración ha crecido un 200% desde el mes de abril y solo este mes se han visto subidas de hasta el 40%, situando a la moneda en máximos. Casi al mismo ritmo, vuelven a surgir las voces que hablan de burbuja y que advierte del riesgo que supone invertir en este mercado.
Un breve análisis de situación respecto a lo que sucedió en 2017 revela que esta vez son las compras de pequeños inversores las que están impulsando la cotización y que cada vez más gigantes de Wall Street dejan de ver el Bitcoin como poco más que un experimento. Iniciativas como la nueva criptomoneda de Facebook, Libra, también ayudan a mejorar la confianza en las divisas alternativas.
De calificar el valor del Bitcoin como pura especulación, algunos analistas lo definen como «el oro de la nueva generación» y aseguran que muchos inversores ya confían en el como almacén de valor. Consideraciones arriesgadas en todo caso para un sector que acaba de nacer y donde la asimetría de la información juega un papel muy importante.
El mejor consejo para cualquiera que piense en invertir en criptos es hacerlo con dinero que no vayas a necesitar a medio plazo, ser conscientes de la posibildad de perderlo todo y no destinar más de un 10% o un 15% de nuestra cartera a este tipo de operaciones. ¿Qué pensáis vosotros?