Margot Wölk, nacida en la localidad de Wilmersdorf en Berlín en 1917, tenía 22 años cuando se desató la guerra, y asegura que antes había rechazado la invitación a unirse a la Liga de Muchachas Alemanas, la contraparte femenina de las Juventudes Hitlerianas.

Sin embargo, cuando se mudó a la casa de sus suegros en la aldea de Gross-Partsch y el alcalde del lugar llegó a reclutar mujeres para trabajar al servicio de Hitler, ya no pudo rechazar la «invitación». Era 1942 y negarse equivalía seguramente a la muerte.

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Margot y otras 14 jóvenes mujeres de Gross-Partsch tuvieron la mala suerte de que el famoso cuartel militar de Hitler llamado la Guarida del Lobo estuviera a pocos kilómetros de allí. Entonces las 15 mujeres fueron reclutadas por el alcalde y conducidas a un barracón donde varios cocineros preparaban la comida de Hitler de ese día.