Meses después de que se cometiera el crimen, Veronica Panarello, madre de Loris Stival, de 7 años, fue hallada culpable del homicidio de su propio hijo, el cual llevó a cabo después de que el niño sorprendiera a su propia madre manteniendo relaciones sexuales con su suegro, el abuelo del niño.
Veronica ahorcó a su hijo con cables y abandonó el cadáver en barranco remoto en Santa Croce, Sicilia. Primero mintió y dijo que el niño había sido secuestrado tras haberlo llevado a la escuela por la mañana y no haberlo encontrado por la tarde, pero esta teoría quedó desmontada rápidamente cuando las cámara de seguridad del centro escolar dieron cuenta de que se trataba de información falsa.