Google y algunos fabricantes han reiterado su intención de dar dos años de actualizaciones en sus terminales tope de gama, es decir, en sus principales modelos, una decisión que algunos consideran como algo positivo, pero que para otros es todo lo contrario.
Decimos que para algunos es positivo porque el sector smartphone atraviesa una etapa bastante complicada, en la que la obsolescencia programada está a la orden del día y la misma llega a través del abandono a nivel de software, cosa que ya hemos podido ver en terminales perfectamente capaces que han quedado relegados a versiones antiguas de Android porque sí.
En ese escenario donde lo que prima para la mayoría de fabricantes es vender hardware a costa de ofrecer una pobre cobertura al usuario la promesa de dos años fijos puede sonar bien, pero debemos tener en cuenta que por ejemplo en el caso de Google y de sus Pixel hablamos de terminales que tienen un precio mínimo de 649 dólares, una gran inversión que sólo estará respaldada dos años.
Ahora vamos a ver qué ofrece Apple en las mismas condiciones. Por 649 dólares se comercializa el iPhone 7 en su modelo básico con 32 GB de capacidad de almacenamiento, un terminal que no sólo ofrece un hardware de última generación, sino que además nos garantiza un mínimo de cuatro años de actualizaciones.
Un ejemplo claro lo tenemos en el iPhone 5, terminal lanzado en septiembre de 2012 que siguiendo la política que ha fijado Google debería haber sido abandonado en septiembre de 2014 y que sin embargo hace unas semanas acaba de recibir iOS 10, es decir, suma de momento cuatro años de soporte.
Tras esta pequeña comparación os lanzo la pregunta que nos sirve de título, ¿creéis que son suficiente dos años de actualizaciones aseguradas en terminales que cuestan entre 600 y 850 dólares-euros?